Los cambios en la cotización de los autónomos que comenzarán a aplicarse en 2023

El pasado 26 de julio el Consejo de Ministros aprobó el Real Decreto-ley 13/2022, por el que se establece un nuevo sistema de cotización para los trabajadores por cuenta propia o autónomos y se mejora la protección por cese de actividad. Dicho Real Decreto-ley fue convalidado por el Congreso de los Diputados un mes después y entrará en vigor el 1 de enero de 2023.

El objetivo de esta modificación es equiparar prestaciones entre el régimen general y el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos). La nueva norma incluye un cambio en el sistema de cotización, así como otros puntos de interés para los autónomos

¿Qué cambios se introducen en las cotizaciones de los autónomos?

El nuevo sistema de cotización estará basado en los rendimientos reales. La implantación de esta modificación se hará de forma gradual en un periodo máximo de nueve años (desde 2023 hasta 2032), con revisiones periódicas cada tres. 

Los trabajadores incluidos en el RETA deberán cotizar en función de los rendimientos netos que obtengan, pudiendo elegir una base de cotización comprendida entre una mínima y una máxima establecidas para cada uno de los 15 tramos de ingresos.

La propuesta fija para 2023 una cuota mínima de 230 euros al mes, 7 euros menos que en la anterior, para los autónomos con rendimientos inferiores a 670 euros netos. En 2024, la cuota bajará a 225 euros y en 2025 se reducirá a 200 euros. Por otra parte, la cotización más alta se fija en 500 euros mensuales. En este tramo se encuentran los trabajadores por cuenta propia con ingresos netos mensuales superiores a 6.000 euros. Estas cuotas también se irán ajustando en 2024 y 2025.

Las tablas con los tramos para los años 2023, 2024 y 2025 se pueden consultar en la disposición transitoria primera del Real Decreto-ley 13/2022.

La norma también fija que, antes del 1 de enero de 2026, el Gobierno determinará el calendario de aplicación del nuevo sistema, el cual contemplará el despliegue de la escala de tramos de ingresos y bases de cotización a lo largo del siguiente periodo, con un máximo de 6 años.

Otras novedades que introduce la nueva norma

  • Papel fiscalizador de la Agencia Tributaria: la regularización de cuotas correspondiente a cada ejercicio económico se llevará a cabo en el año siguiente y se realizará en función de los datos comunicados tanto por la Agencia Tributaria como por las Administraciones forales. También será determinante el papel de la Agencia Tributaria a la hora de conocer y aplicar las diferentes deducciones a las que el trabajador autónomo tiene derecho al fijar sus ingresos netos, sobre los cuales se aplicará la cotización en tablas.
  • Deducciones generales del autónomo: la nueva norma establece una deducción por gastos genéricos del 7 %  para aquellos trabajadores autónomos individuales, mientras que esta misma deducción se reduce al 3 % para los trabajadores por cuenta propia societarios.
  • Hasta seis cambios de tramo al año: se amplía de cuatro a seis el número de veces que los autónomos pueden modificar su base de cotización. Esto dota al nuevo sistema de una mayor flexibilidad.
  • Desaparece el tope de cotizaciones para mayores de 47 años: esta limitación deja de tener sentido ya que, con el nuevo sistema, la condición que regirá será que los ingresos avalen que el trabajador se encuentra en el tramo correcto de cotización.
  • Cuota reducida de 80 euros: el inicio de actividad como trabajador por cuenta propia tendrá una ayuda en forma de cuota reducida de 80 euros mensuales durante 12 meses. Esta duración puede ampliarse por otro año si el autónomo registra ingresos inferiores al SMI (salario mínimo interprofesional) a lo largo del primer año de actividad.
  • Desgravación de un 10 % de las aportaciones al plan de pensiones en el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF).
  • Refuerzo prioritario de la tramitación electrónica: el teléfono móvil se va a convertir en la principal herramienta de gestión del autónomo. Se podrán realizar altas, bajas y elección de tramo y cuota, así como acceder a los datos y expediente del autónomo e incluso proceder a la realización de simulaciones.
  • Cese de actividad parcial: se reconoce una prestación del 50 % de la base reguladora compatible con otra actividad. Podrá cobrarse de cuatro meses a dos años, sin que haya que darse de baja en el RETA y sin que sea necesario el cierre. Para su acceso hay que tener una reducción del 75 % del nivel de ingresos o ventas durante dos trimestres cuando no se cuenta con trabajadores. En caso de tener empleados, hay que cumplir esta misma condición y, además, que los rendimientos mensuales del autónomo no lleguen al SMI y se haya reducido la jornada o suspendido temporalmente los contratos de, al menos, el 60 % de la plantilla.

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